Soy una flor que asoma en el campo de febrero. Soy una casa abandonada por los recuerdos de un pasado que no vio. Una casa que abandona sus ganas de caer. Una casa que deja que las flores de febrero renazcan por doquier.
Ninguna estación es fallida, todo está por hacer hasta que mermen las ganas, pero eso no lo habré de ver.
Febrero es breve y se alarga; entra en las sombras y las estira, sacude las telarañas de las ramas. Está dispuesto a ser vestíbulo de visitantes. Es la casa que parece abandonada, pero queda de una pieza, casi entera, casi en pie.
Un nuevo fin de semana amanece, transcurre el viernes, se duerme. Es febrero, mediano despertar. Hace falta limpiar a fondo la casa; todo está por hacer. Todo está por hacer, Todo está por hacer. Todo está por hacer.
Una flor silvestre y una casa abandonada. Cuánto por hacer.

