Liliflora

Un poco de luz la vuelve toda blanca. Asoma por encima de la verja para ver quién pasa delante de la casa y le roba la mirada sin pretenderlo. Si aquella persona le preguntara por su pelo cano, por la caída en gracia de su mirada lánguida, diría que el sol le arrebató todo lo que tenía de púrpura intenso cuando era pequeña. Si le preguntara por su nombre, no acertaría a dar la respuesta correcta, porque ella se olvidó de tener uno propio. Todos y cada uno de los retoños que convivían con ella en el mismo hogar compartían nomenclatura. Qué poca conciencia de sí misma, se dijo. Aunque recuerda que cuando nació, y ella fue la primera de sus hermanas, oyó la palabra magnolia, pero también la palabra lirio. Por último y así ha permanecido convencida de que es lo único que las representa a todas, oyó la palabra Liliflora. Oh, un nombre de leyenda, un nombre también insignificante. Oh, qué bonito. Qué extraño también saberlo cuando se le acaba el tiempo.

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