Grandes o pequeñas, silvestres o cultivadas, en el campo o en un jardín, todas las plantas conforman un paisaje del que es difícil cansarse.
Hace dos años hice el dibujo de abajo en el que retrataba una violeta. Junto con este dibujo publiqué, en un blog ya desaparecido, el siguiente texto:
Humildad violeta, 23 de octubre de 2023
Humildad, eres violeta.
No pronuncies su primera letra. Léela y asimila su significado.
No la busques en grandes macizos de plantas, ni persigas su rastro a la sombra de centenarios árboles.
Está en ninguna y en todas partes.
Pequeña violeta, tu humildad te delata.
Quizá no exijas tan poco; quizá no seas tan delicada.
«Quizá no exijas tan poco; quizá no seas tan delicada.» Son palabras que resuenan en mi cabeza.
A veces remiro los dibujos y me encuentro con alguno del pasado y en ese momento lo saco de la carpeta donde lo tenía guardado y pienso que necesito verlo durante un tiempo. Me está diciendo algo que necesito escuchar.

Mi reencuentro con el dibujo de la violeta llegó pasados unos días después de terminar el dibujo de la vinca (abajo). Me di cuenta de que las tonalidades eran comunes a los dos: el verde, el violeta y el fondo terroso. No es extraño que estos colores se utilicen de manera asidua cuando se retrata la naturaleza, pero en mi caso, siento una debilidad por esta combinación y en especial por los fondos terrosos. No lo hago como algo consciente. Mi cerebro escoge esos tonos automáticamente o bien escoge los motivos que ofrecen esas combinaciones. Creo, además, que necesito la tierra como base del motivo.

A veces me gusta ver las cosas de un color que no es real en apariencia. Es el caso del dibujo de la malva silvestre (abajo). Si hay una tonalidad que me fascina es la de la tierra que parece oxidada. Entre naranjas y marrones, rojizos, ocres. Me dispuse a recrear una apariencia imposible aprovechando, en primer lugar, el dibujo que había comenzado con sanguina líquida, colores tierra líquidos, tintas acrílicas y en alguna ocasión incluso rotuladores punta pincel de Faber Castell (tonos tierras). Ya después todo fue un intento de hacer que el motivo destacara en un entorno casi monocromo, como si intentara esculpir en el cobre.
