Un día igual a los demás

Es un día bueno. Un día diferente y también igual a los demás que llegaron antes y que vendrán después. Es un día en el que me siento para hacer lo que hago todos los días y, sin embargo, todo lo que hago es diferente.

El mar y el sol

Porque no es lo que hacen mis manos, sino lo que hace mi cabeza, lo que la habita.

Es lo que veo y es lo que percibo y es lo que no anticipo y es lo que no espero y es el tiempo que utilizo y el tiempo que inutilizo y el espacio que ocupo y el espacio que desocupo.

Agua

Hoy es un día parecido a todos. Guarda la apariencia de los espejos. Pero entro en su interior, en esa imagen de luces escondidas y recónditas que se sitúan en un universo redimensionado y a la vez finito, y contemplo una eterna diferencia en un movimiento perpetuo.

Escribo por escribir, es así. Pero en serlo ya siento haber completado un segundo y un minuto y decenas de horas y un día que deja de ser por fuerza igual al resto. La mínima, remota distinción que lo pinta con una forma que solo le corresponde a ese único y preciso día por entero.

Flor y copa

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