Flores de una y de otra manera

Pues de momento estas son las últimas flores, o motivos florales que he hecho.

La limitación de material me resulta agradable después de la limpieza que he realizado en mi cuarto de operaciones. Me centra y me da libertad de pensamiento. Acota el terreno. Resulta extraño poner dos palabras en un mismo párrafo que aparentemente se posicionan en extremos opuestos, y me refiero a «limitación» y » libertad». Pero la verdad es que para mí es mano de santo. Acotar no significa que no haya avance, sino un regreso al descubrimiento por tiempos. O una oportunidad para, si acaso, volver a recorrer una ruta que, más que caminada, quizá ha sido transitada de forma descuidada.

Sin más que decir al respecto, la travesía se hace pausada. Espacio los momentos y doy importancia, prácticamente inconsciente de que lo hago, a los intervalos que median entre esos momentos que parecen ser más activos, aunque en el fondo todos son iguales. Todos aportan. Es el silencio necesario entre las pautas sonoras. Lo mejor de este asunto es que entiendo qué ha pasado. Así que tomo con cuidado el camino que se abre a mis pies y procuro que no se transforme en espejismo.


13 de junio de 2025
Será que ambas palabras, viernes y verano, empiezan por la letra «v» cuando se escribe y yo sé qué va a suceder: la desconexión se hará patente en las calles y las ventanas, también en las pantallas. Las caras dejarán de verse; las voces, de escucharse. Así como en un viernes infinito, solo habrá eco de emociones o de hastío o de calma.
Pero no quieres abandonarte; esta vez no. Caminarás por el jardín descalza escogiendo ese momento que lo dice todo y no habrá marcha atrás. Solo el aire se permitirá el lujo de moverse en un sentido y en otro. Permanecerás firme y en un mutismo constante, pero dejarás que el aire te hable.

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