Allá, en un 15 de julio de 2025.
Buscar otra voz, otra cara, cualquier cosa en el aburrimiento. Sentir que si no ves el «otro» de frente puede hacer que pierdas la ruta.
Empezar un nuevo cuaderno al que, antes de nada, le has arrancado las dos primeras páginas donde quedaban restos de otro momento que ya no está vivo.
Anotar por anotar.
El cuaderno limpio. Las páginas ¿con rayas o con cuadrícula? Cuadrícula nunca (Aun el nunca o el siempre son inciertos). ¿Lisas tal vez? Reducir la posibilidad y estamparla en el papel con tinta gris azulada, azul grisáceo.
Poco me apetece contar nada porque los días han estado llenos de palabras, para allá y para acá.
Escribir como el que camina, como «la» que camina. No llegar a nada y alcanzar un punto.
A los quince años, más o menos, ¿o puede que a los dieciséis?, apuntaba en el papel lo que veía a través de la ventana. Sentada en el aula a primera hora de la tarde cuando todavía nadie había llegado. Mi primer recuerdo consciente de escritura. Escribir por escribir. Era después de comer. Todavía teníamos clase por la tarde. Y entonces, escribir. Era un acto tonto.
Mi marido limpiando la alfombra con una herramienta que quita las pelusas y la suciedad más fácilmente que hacerlo con el cabezal grande de la aspiradora de mano. El cabezal pequeño de la aspiradora de mano es aún mejor que los dos anteriores.
Leer poco, leer lento. Releer. Conservar en la librería solo los libros que estoy dispuesta a releer.
El descubrimiento de lo nuevo, las nuevas lecturas. Esto es algo extraño.
Escribir con pluma fuente, con la tinta gris azulada o azul grisácea. Se me hace incómodo hacer que el texto corra sobre el papel. Se me levanta la hoja. Mejor un lápiz o un bolígrafo. ¿O es el formato del cuaderno de espiral que impide que el bloc de hojas se pegue a la superficie de la mesa?
La perra tumbada en el mismo espacio en el que estoy yo. Respira hondo, duerme. Sueña mucho.
La boca del estómago se me tensa. Siento tensión e hinchazón en la boca del estómago en momentos determinados. Me ocurre últimamente. Se va y se viene. Cojo el lápiz y viene, cojo el libro y viene. Dejo todo y se va.
Ocupar el tiempo, ocuparlo en la transición de las ideas, del pensamiento, en el cambio.
Mejor con bolígrafo.
Necesidad de aferrarse a lo que queda atrás. Miedo a soltar, ¿qué es eso?