Una anotación del 19 de agosto de 2025 que se mantuvo oculta por pereza.
Tengo mi propio espacio en línea para crear y para decir lo que se me venga a la cabeza, pero pocas ganas de publicarlo, incluso de abrir la entrada. Esto es algo del todo diferente a todo lo que he vivido anteriormente. Siento pereza incluso de revisar lo que se mueve en mi entorno. Me gusta saber que no es estático, que tiene sus corrientes de pensamiento, que hay quien comparte y se habla, intercambian emociones y experiencia y eso lo dice todo. Pero yo permanezco en mi huequito de exploración interna y de miradas al exterior con escaso escudriñamiento de lo que veo. Lo percibo como una historia que escapa de mis manos y eso es agradable. Cuánta posibilidad hay en ello.
Me muevo por el mundo como un fantasmita de pacotilla y lo acepto. No hace falta dármelas de espectro. Moldeo el tiempo a mi manera. Merodeo por las habitaciones de mi cabeza y busco la mejor orientación para cada estación del año, así como definir sus puntos cardinales, aunque estos se me resisten la mayoría de las veces. Podría imaginar dónde está el norte y dónde el sur; podría también seguir el curso del sol y definir el este y el oeste y de este modo ajustar el día y la noche y reservar un espacio para todo tipo de sueños, los que aparecen cuando duermo y los que aparecen cuando estoy despierta. Al menos diferenciarlos, aunque yo creo que se distinguen por un nivel de veracidad que corresponde solo a los que aparecen cuando duermo.