El recuerdo de Las casas verdes

Hablando de Poe…

Pues resulta que cuando yo andaba cursando algún año de mis estudios de universidad, un día me encontraba en una clase de literatura norteamericana tomando apuntes, o cosa parecida, acerca de Edgar Allan Poe. No recuerdo qué nos estaban contando exactamente, pero sí recuerdo que entre las líneas de un folio que estaría utilizando entonces para anotar asuntos claves de la lección, me puse a dibujar algo parecido a tres edificios pequeños (imagino) de estilo más o menos románico. Tres casas, una capilla con dos casitas adyacentes… No sé muy bien qué eran. A mí el estilo románico me atrae y me atraía en esa época. La cuestión es que luego esas tres casitas o piezas de una sola edificación pasaron a ser un lienzo. Las pinté de verde y las situé en el centro de un escenario donde el suelo era más bien gris (que yo recuerde) y el cielo estaba cubierto por una nube amenazante púrpura. Lo llamé Las casas verdes.

El otro día, leyendo el capítulo que trata del arcano número 13, o la Muerte, en el libro en el que Sallie Nichols habla acerca de los arcanos mayores del tarot, me encontré con la cita del poema de Edgar Allan Poe de título A Dream Within a Dream. Y aquello me gustó. Una semana después de la lectura de Nichols, encontré una imagen en internet de un edificio, una iglesia —supongo— que estaba inmersa, hundida, entre la vegetación. Me apeteció dibujarla y solo cuando estuve a punto de terminar con el color, me vino la memoria de ese lienzo de Las casas verdes que tuvo origen en una clase de literatura de Poe.

Por aquel entonces me gustaba dibujar edificios románicos, iglesias, lugares de recogimiento. Eso es lo que recuerdo y de pronto regreso a esos motivos.

Este es el poema de Poe al que me refería:

A Dream Within a Dream (Edgar Allan Poe)

Take this kiss upon the brow!
And, in parting from you now,
Thus much let me avow —
You are not wrong, who deem
That my days have been a dream;
Yet if hope has flown away
In a night, or in a day,
In a vision, or in none,
Is it therefore the less gone?
All that we see or seem
Is but a dream within a dream.

I stand amid the roar
Of a surf-tormented shore,
And I hold within my hand
Grains of the golden sand —
How few! yet how they creep
Through my fingers to the deep,
While I weep — while I weep!
O God! Can I not grasp
Them with a tighter clasp?
O God! can I not save
One from the pitiless wave?
Is all that we see or seem
But a dream within a dream?


¡Toma en la frente este beso!
Y déjame ser sincero
ahora que parto: yo creo
que no está errado quien diga
que han sido un sueño mis días;
pero si huye la esperanza
por la noche o de mañana,
en visiones o sin ellas,
¿cambia el hecho de que huyera?
Lo que creemos ver o vemos
es solo un sueño en un sueño.

Frente al tronar de las olas
que castigan esta costa,
ciño con fuerza en la palma
granos de arena dorada.
¡Son tan pocos! Y qué pronto
se me escurren hacia el fondo,
¡mientras lloro, mientras lloro!
¡Oh Dios mío! ¿No puedo apretarlos
más firmemente en mi mano?
¡Oh Dios! ¿No puedo salvar
ni a uno del mar voraz?
¿Es lo que creemos o vemos
tan solo un sueño en un sueño?

(Esta versión en español la he extraído del ejemplar bilingüe de Penguin Clásicos (2020), El cuervo y otros textos poéticos)

Realmente la obra poética de Poe merece la pena. Aunque me gusta su narrativa, tengo la impresión de que prefiero su poesía.


Un dibujo para despedir el mes de noviembre de 2025 en el blog y una frase que surgió cuando lo terminé: «Yo siento que tengo algo que decir, pero no sé dónde dejarlo».

Os deseo una buena entrada de diciembre🍂🪾

Yo era y ahora soy

Tremenda conclusión. Yo era y ahora soy. Pero no sé qué soy, aunque sí sé qué percibo y qué veo, y también qué hago y no hago. Más allá no hay horizonte. No es poca cosa.


Un pajarito más. Se ve que dibujar pájaros me va siendo amable. Un adjetivo que resulta extraño en ocasiones. Creo que es precisamente amabilidad lo que necesitaba recuperar en este acto de dibujar. Amabilidad con el tiempo, amabilidad con lo que hago, amabilidad en el aburrimiento, amabilidad con mi impaciencia o mi impotencia. Amabilidad con dejar la memoria flotar en la inopia. Amabilidad con el presente.

Me he dado cuenta de una cosa, ¡eureka!, qué importancia es la sensación de pertenencia. Yo estaba fuera y ahora estoy dentro. Qué amabilidad rezuma de esa sensación.

Y de pronto hay circunstancias y personas que son amables. Personas que dicen, mientras hablan de otras cosas —ni siquiera hay conciencia de que lo estén haciendo—: «Te veo, ¿sabes? Te estoy viendo.»

Feliz sábado🍂

Un día como otro cualquiera

Pues aquí estoy, en un día como otro cualquiera. Me pongo a crear una entrada porque, aunque no tenga algo concreto que compartir, me apetece dejar constancia de este viernes 14 de noviembre en la red.

Me paseo por dentro de mi cabeza como si estuviera paseando por una feria. Cada puesto me ofrece algo que contemplar y algo a lo que jugar. Me paseo entre los puestos llenos de dulces, premios, curiosidades, como si regresara a un lugar en el que las opciones se dan eternamente. Pero no participo exactamente de la oferta; en su lugar, observo. Y es una observación, por momentos, agradable, extraña, inquietante, un pelín dolorosa, y también reconfortante. Aprendí hace un tiempo a pasearme en mis sueños, cuando duermo, de esa misma manera.

No es decir mucho, pero es decirlo y con eso me vale.

Me gustaría compartir este dibujo de un pájaro —más abajo— que parece arrebujarse en su propio plumaje, quizá para no pasar frío o quizá para quedarse sumido en su pequeña existencia sin esperar grandes glorias. Hay algo en la forma de un pájaro —de tantas imágenes bonitas que revuelan por la red— que se me hace atractivo para dibujar. Se aleja de la forma humana y está más cerca del cielo, del aire, de cierta libertad de pensamiento o de sentimiento.

Un momento… sí, sé que dije que ya no le daría al dibujo —¿allá por el mes de julio?—. Pero esta es la cosa, hay algo de cierto en lo que dije. Fue una muerte necesaria, un lugar de cambio. Mis herramientas ahora son diferentes. Mentí en parte: me guardé los rotuladores y algún instrumento que no implica trapos, paletas, contenedores de agua. Y aquí estoy, dibujando pajarillos o los garabatos que se presten a presenciar la feria en la que vivo en mi cabeza.

Me ando paseando por entre los puestos de feria y sonrío. Cuántas opciones, me digo, cuál será la mía. Y entonces echo la vista hacia arriba, dirigida hacia la rama de un arbolito, por ejemplo, y veo un pájaro que se arrebuja —bonita palabra, ¿verdad?— en su plumaje, casi ajeno al ajetreo y el movimiento que tienen lugar en el entorno. Ahí está, quieto y vigilante.

Y esto es todo por el momento. Feliz viernes (14) de noviembre🍂