Cuesta elegir

Observas el follaje de los árboles en otoño, antes de que se les caigan las hojas, y te pones a pensar si hay alguno que te guste más que otro. No, la verdad es que no es cuestión de elegir.

Tienes la costumbre de fotografiar las hojas en su cambio de color como si así pudieras conservar su mudanza, su sorprendente belleza. Sorprende. Siempre sorprende.


En su momento me obsesioné con capturar las formas de las hojas a través del dibujo. Era mi forma de aproximarme a su naturaleza. Lo usaba como forma de conocimiento. Eso creía. Me doy cuenta de que era mi forma de «fotografiar», de capturar un instante o una idea.

Ha pasado el tiempo, ya no dibujo las hojas —no de ese modo—, y me parece que todo intento de capturar la naturaleza de las cosas, en mi caso, es un acto por así decir «desesperado» por vivir en el aspecto visual del mundo. Porque vivir en el aspecto visual del mundo es una forma de evitar la palabra, que muchas veces es solo aproximativa de la realidad y otras veces una inevitable carga de emociones o pensamientos que no hayan salida.

Pues eso, que cuesta elegir siempre. A pesar de ello, qué bonitas pueden ser tanto una imagen como una palabra.

Y los frutos… qué, qué me decís de los frutos.

Granado (con frutos) en otoño

5 comentarios en “Cuesta elegir

  1. Preciosos los frutos, Olga, tu búsqueda y tus palabras también. Mi padres tienen un granado muy hermoso, al lado de un limonero. Ayer mismo encontré en una tarjeta que creía perdida fotos del limonero cargado de frutos y flores, eso me sorprendió mucho en su momento, ese derroche de vida y belleza. Es verdad que, a veces, el habla es barrera y por eso enmudece pero quizás sean también en esos momentos de cierre, de comunión con el silencio y la vida, donde florezcan y den fruto nuevas correspondencias de palabras y significados, también de sentido. A mi me parece además que las imágenes también hablan, y las palabras, a su vez, son también imágenes en nuestras cabezas. Creo que en un lenguaje científico se requiere un lenguaje más ajustado, más preciso y aún así no se libra de la imagen, un ejemplo en física las partículas elementales denominadas «quarks», la imagenería poética que éste concepto encierra. No creo que tengamos que elegir entre una cosa u otra; los límites, además entre imagen y palabra son fluídos, al menos eso a mi me parece. Abrazos 🌷🌿🍀

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    • Y a mí me lo parece también, Esther. Es como dices. Al fin y al cabo somos expresión en cualquier sentido y dejarlo encerrado, hermético, da lugar al mal funcionamiento. El cuerpo es el primero en resentirse por ello, ¿verdad? (en realidad el cuerpo es el segundo en sufrirlo, porque no hace más que exteriorizar el problema que viene de dentro).
      Qué bonito, un limonero y un granado. Es una maravilla. Especialmente el limonero me gusta con ese color amarillo cuando va cargado de hijos. Gracias, Esther😊​🍋🍋🍋

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