Pues aquí estoy, en un día como otro cualquiera. Me pongo a crear una entrada porque, aunque no tenga algo concreto que compartir, me apetece dejar constancia de este viernes 14 de noviembre en la red.
Me paseo por dentro de mi cabeza como si estuviera paseando por una feria. Cada puesto me ofrece algo que contemplar y algo a lo que jugar. Me paseo entre los puestos llenos de dulces, premios, curiosidades, como si regresara a un lugar en el que las opciones se dan eternamente. Pero no participo exactamente de la oferta; en su lugar, observo. Y es una observación, por momentos, agradable, extraña, inquietante, un pelín dolorosa, y también reconfortante. Aprendí hace un tiempo a pasearme en mis sueños, cuando duermo, de esa misma manera.
No es decir mucho, pero es decirlo y con eso me vale.
Me gustaría compartir este dibujo de un pájaro —más abajo— que parece arrebujarse en su propio plumaje, quizá para no pasar frío o quizá para quedarse sumido en su pequeña existencia sin esperar grandes glorias. Hay algo en la forma de un pájaro —de tantas imágenes bonitas que revuelan por la red— que se me hace atractivo para dibujar. Se aleja de la forma humana y está más cerca del cielo, del aire, de cierta libertad de pensamiento o de sentimiento.
Un momento… sí, sé que dije que ya no le daría al dibujo —¿allá por el mes de julio?—. Pero esta es la cosa, hay algo de cierto en lo que dije. Fue una muerte necesaria, un lugar de cambio. Mis herramientas ahora son diferentes. Mentí en parte: me guardé los rotuladores y algún instrumento que no implica trapos, paletas, contenedores de agua. Y aquí estoy, dibujando pajarillos o los garabatos que se presten a presenciar la feria en la que vivo en mi cabeza.
Me ando paseando por entre los puestos de feria y sonrío. Cuántas opciones, me digo, cuál será la mía. Y entonces echo la vista hacia arriba, dirigida hacia la rama de un arbolito, por ejemplo, y veo un pájaro que se arrebuja —bonita palabra, ¿verdad?— en su plumaje, casi ajeno al ajetreo y el movimiento que tienen lugar en el entorno. Ahí está, quieto y vigilante.
Y esto es todo por el momento. Feliz viernes (14) de noviembre🍂

Y no, ningún día es igual. Una belleza de ilustración, la tuya. Me hiciste recordar este poema que escribí en uno de mis blogs… por uno de esos días que describes.
Hoy vi llorar a un pájaro en la acacia
¿Cuántas horas llevaba sin volar?
Cansado, cabizbajo, sin hogar
rubricaba en su esencia la desgracia
Sin atisbo de gesto ni acrobacia
yo, su inmovilidad pude observar
el gorrión no cesaba de llorar
todo a su alrededor era falacia
Se sentía inestable en el ambiente
su familia voló a otros lugares
y se encontraba solo en una rama
Volaba, sí, volaba entre la gente
mendigaba en las puertas de los bares
llora porque está solo y nadie le ama.
©Julie Sopetrán
Y yo sé que tú, no estás sola, porque te acompaña EL ARTE. Un fuerte abrazo, amiga.
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Gracias, Julie. Qué bonito poema e imagen para acompañarlo. Un fuerte abrazo 🍂
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Hola, Olga. Bonita palabra «arrebujar» y bonita ilustración, que reconforta en esta tarde de frío y lluvia. Saludos 🙂
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Hola, Juan! Muchas gracias por tu comentario. Ya ves que a veces sí regresan los dibujos aunque sea para neutralizar el mal tiempo:)
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Qué bonito lo expresas, me dejas una sensación de calorcito, como ese pájaro envuelto en sus plumas, tan tierno. Pasear entre los pensamientos, como entre los sueños, es asimismo una imagen preciosa, yo siento a menudo que esos pensamientos ocupan tanto espacio que no me dejan casi sitio para pasar, será que sobran unos cuantos.
Un placer leerte Olga, un fuerte abrazo.
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Es cierto, Eva. Algunos pensamientos ocupan mucho espacio, que a mí también me ocurre. Aunque ahora alguna vez logro alejarme de ellos. Cuando no es así, procuro subirme a la rama con el pájaro:) Muchas gracias por tu comentario, que siempre es muy buena compañía. Un abrazo grande.
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Me encantan tus dibujos, Olga
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Muchas gracias, Paloma:) Me anima mucho. Estoy ahí con el dibujo, un poco en tierra de nadie, pero sigo con ello persiguiendo solo su disfrute cuando surge. Los pájaros es algo que últimamente me hacen sentir cómoda para dibujarlos. Me alegro mucho de verte pasar por aquí🍂
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Precioso!!
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Muchas gracias 🍂☀️
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Precioso pajarillo 💚💚💚 La pregunta que me hago al leerte, Olga, es si un pajarillo se cuestiona la pequeñez de su existencia o simplemente vive y se da a la vida como lo hace una flor. Feliz domingo, abrazos.
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El pájaro no se cuestiona nada:) tampoco sé si se da a la vida. Él vive sin saber; hasta lo que nos han contado, esa parece ser su presencia. Pero es la parte bonita de las palabras, crear imágenes en las que reflejarnos y apoyarnos para expresar lo que se ha dicho de mil maneras diferentes, ¿verdad? Mil gracias, Esther, y feliz (ya) entrada de semana. Un abrazo grande ☀️
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