Recogiendo la ropa

La verdad es que no sé por qué se me ha ocurrido ponerle este título a la entrada. Creo que se me ocurrió primero la palabra «recogiendo» mientras miraba el dibujo de abajo y ya después me pregunté qué cosa sería la que podría seguir a la palabra «recogiendo» en este momento. Lo primero que se me ha venido a la cabeza ha sido «la ropa». Y así lo dejo. No hay una cosa más rutinaria y que no falta nunca en una tarea de casa que la de recoger la ropa. Lavar ropa, tender ropa, recoger ropa y guardarla. Y vuelta a empezar.

A mí este mes, que ya hace una semana que entró en escena de nuevo con sus cosas, me recuerda también a esto de recoger la ropa.

Lavo la ropa, tiendo la ropa, recojo la ropa y la guardo. Y vuelta a empezar.

Vamos a ver, así como este personaje de arriba se agacha para recoger las flores que caen, los pétalos que se desprenden, las hojas que se debilitan, yo me encuentro agachándome para recoger otra serie de cosas a espaldas de un sol que se pone o que nace. Como siempre, hablo entre metáforas y otras figuras de estilo —no que lo pretenda o que se me dé bien hacerlo— pues no sabría pronunciar con exactitud la vida que pasa. A veces mi mente planea tanto sobre los hechos y las emociones que me siento dirigir de continuo una nave espacial en misión de exploración, o quizá mejor sea decir en misión de observación.

No sé, cada vez más siento la imposibilidad de expresar.

Se abren ventanas en mi pensamiento que parecen vidrieras;
una configuración de la realidad que me conmueve y que después me estremece.


Y bueno…

A trompicones al principio, pero por fin he conseguido dar continuidad a un blog durante casi un año. Lo celebro. Me alegro de haber aprendido a compartir y me alegro de sentirme tan cómoda. Muchas gracias por estar ahí.

En cuanto a este mes, de un tiempo a esta parte no logro pillarle el tranquillo, y cada vez menos. Hay cosas que cambian de color y ya no revierten. Aun así, para quienes sí lo celebréis con especial sentimiento de fe o alegría, os deseo que paséis unos días bonitos y tranquilos.

Por mi parte, voy a retirarme hasta enero. ¡Nos vemos en el año nuevo!

22 comentarios en “Recogiendo la ropa

  1. Pues a mí, al ver las ilustraciones se me ha ocurrido, «recogiendo los días», los últimos días del año, hacia adentro, hacia la paz y el sosiego. Somos un trocito de naturaleza y como ella, si es que la dejamos, nos replegamos. Preciosas ilustraciones y ésta última me recuerda el nacimiento de la luz, pronto, hermoso árbol bañado en tan cálidos colores, me pregunto si es luz o los primeros copos los que caen, lo que sea, es precioso.
    ¡Felices fiestas, Olga, y próspero Año Nuevo 2026!

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    • Pues al principio iban a ser «recogiendo los días», pero me pareció un camino demasiado transitado. La verdad es que no lo siento como un replegarse hacia el sosiego. A día de hoy no me dicen mucho estos días, Esther. Tuvieron su función en el pasado y ha cambiado. No hay pesar en esto que digo, al contrario; solo es así. Pero, desde luego, deseo que cada cual lo pase y sienta a su manera. Deseo que pases unos preciosos momentos, Esther. Un abrazo grande ⭐️🩵

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      • Con lo de recoger la ropa me recordaste un poema que escribí hace algún tiempo pero la temática no era festiva pero no creas, tiene su relación ;))) A mi me ocurre que como vivo muy lejos de mi familia pues estos días navideños significa realizar un poco el anuncio y volver en el corazón a la emoción de la infancia, días felices. Me gusta devolver, en la medida de lo posible, ese regalo que a mi me dieron en la infancia, nada material, cariño, calor familiar, sonrisas, lágrimas, … emociones para los que vienen detrás. Un abrazo enorme 🎄🌟

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      • Me alegro, Esther. Espero que lo disfrutes mucho.
        Qué bueno lo de tu poema (ya me dirás cómo es un día, si quieres). Mi texto o dibujo no iba de tema festivo tampoco. Son dibujos que hice en noviembre. Al cierre de la entrada sí quise saludar, pues iba a dejar en pausa el espacio de blog hasta enero o cuando surjan las ideas, y no estaba de más desear buenas fiestas para quienes sí las celebran o disfrutan y así ha coincidido todo, las ropas de rutina y la última hoja del calendario 😉🤗

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      • Curiosamente, mi poema es otoñal, lo subí por ahí en mi blog, se titula «El tendedero» y hace referencia a otro de igual nombre, de un poeta argentino. Pero no tiene importancia, Olga, hermosos tus deseos, Olga, mil gracias, disfruta de tu tiempo y de esa hermosa sensibilidad que tienes. 💙💙💙

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  2. Esas labores cotidianas del proceso de lavado de la ropa hasta que ocupa su lugar en el armario, casi es un ejercicio de meditación, hacer cada cosa, lo más cotidiano, lo que hacemos cada día, con cierta contemplación y parsimonia… bueno, yo me pongo música, y el efecto zen se desvanece bastante, pero la mente y sus pensamientos se apaciguan, que no me va mal.
    Un placer siempre encontrar tus dibujos y tus escritos, que me dejan un recordatorio de calma y consciencia, y me alegra saber que has encontrado una forma propia de compartirlos. Te deseo igualmente felices fiestas (a mi cada vez me aburren más) o días.
    Aquí estaré tras la pausa navideña, un fuerte abrazo, Olga.

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    • El plus de la tarea de la ropa es encima que huele bien, ¿verdad? Y es cierto que (y no es que vaya a hacer apología de las tareas de casa) pero tienen su punto de concentración, siempre que no te des a la obsesión, que la verdad es que ya no estoy para eso😁
      No sabes cuánto te agradezco esas palabras. Si es cierto que te ofrecen ese recordatorio de calma (me refiero a mis cosillas), entonces me doy con un canto en los dientes. Yo, por mi parte, me siento agradecida y afortunada por estar en tan buena compañía.
      De las Navidades, estoy contigo. Ya no es aburrimiento; es como tener ganas de terminar el libro porque ya sé de qué va desde la primera página y se va haciendo largo. Pero bueno, realmente comprendo un sentimiento diferente con respecto a estas fiestas, y, además, los buenos deseos nunca sobran.
      Nos vemos a la vuelta, Eva. Un abrazo grande.

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  3. Una vez más, Olga, me deleita tu prosa tanto como tu obra de arte. Lo compaginas perfectamente en este blog y cuando alguien se siente identificada es que mereció la pena compartir. Cuando nos adaptamos al momento, hacemos de todo. Recoger la ropa, lavarla, ordenarla y ponerla cuidadosamente en el armario. Cada acto de cada día, por pequeño que sea, es nuestra oportunidad grandiosa de hacer el bien, aunque sólo lo sepamos nosotros mismos. Comprendo perfectamente lo que dices y yo también recojo a diario eso que parece una monotonía, pero que a lo largo del tiempo, me he dado cuenta que no lo es. Tenemos espacio para todo, para hacer aquello que nos imponemos o aquello que surge en toda «recogida», como puede ser el silencio, la inspiración para crear tu obra de arte, la música, el paseo por los alrededores o la quietud de una contemplación sin prisas… Sólo puedo decirte que eres un ser maravilloso. Y te deseo en estos días la mejor recogida, la de la LUZ, la de una sonrisa, llámala navideña, invernal, loca, íntima. Que disfrutes siempre. Que estos días y todos sean para ti plenos y sigas creando, recogiendo tu ropa, tus pinceles, tus colores, los más bellos para 2026. Salud y mucha paz y armonía para ti y tus quehaceres. Mi abrazo fuerte.

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    • Querida, Julie: te digo de corazón que tus palabras me han emocionado. Gracias por estar ahí y transmitirme tanto apoyo a pesar de mis silencios, omisiones, retiradas y regresos. Han sido una trayectoria de experiencia y reflexión estos últimos años y me han traído de vuelta con un solo deseo, el de permanecer o sentirme parte de la vida, por borrosa o extraña que se haga en ocasiones. El hecho de participar en una esfera en la que puedo compartir trocitos de mí sin miedo al juicio, sin el compromiso falso, me fortalece. Compañías como la tuya me fortalecen; tu compañía me fortalece, porque llega desde el respeto, la comprensión, el cariño.
      Te deseo todo lo mejor. Que tus días estén llenos de luz. Gracias, Julie, siempre. Un abrazo grande.

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    • Hola, Juan. Sí, decía yo en otro comentario (creo que a Eva) que estos días de diciembre eran como saber el final de un libro, que tampoco te apetece mucho leer, desde el principio. Quieres ir pasando página rápidamente:)) Pero bueno, se pasa.
      Por otra parte, ya esperaba a la siguiente ocasión en la que nos cruzáramos comentarios para decirte que me terminé de leer «La vegetariana» la semana pasada. Bieen por mí, jaja. Te diré que no sufrí al hacerlo y que me pudo la intriga. Tengo sentimientos encontrados con respecto a la estructura de la narración en sí, peeero entiendo el prisma de su autora. Me parece entender por qué lo escribió de ese modo y no de un modo «lineal» y con diferentes voces. No es que no me guste la escritura coral, no es eso en absoluto. Solo que a veces pienso si no es porque podría ser resultado, en algunos casos, de no encontrar las piezas necesarias para ensamblar la historia o su forma de contarla; me gusta ver la justificación para aplicar una determinada estructura, incluso cuando surge del inconsciente. Si embargo, creo que no es este el caso. En cuanto a los personajes, los hombres se llevan la palma, ¿eh? (madre mía). El cuñado es para darle de comer a parte, que con eso de ser artista y de extrema sensibilidad… (lo digo riéndome por lo bajini). Pero, fíjate que de quien me quedo con muchas ganas de saber más, de que me cuente más, incluso de que fuera una narradora principal, es de la hermana. Desde que tomó el revelo me dejó pegada a «su historia». Fantásticas últimas páginas que se me hicieron escasas (por la voz de la hermana). Tanto que desgranar por ahí. Su situación, como espejo de su hermana o viceversa. En fin, te puedo decir que no me dejó indiferente. No sé si la volvería a leer entera, pero la parte de la hermana sí, porque me dejó poso. En cualquier caso, en su totalidad, esta novela me ha dado que pensar desde la escritura y desde su historia. Fíjate, tengo curiosidad por leer más títulos de esta autora, en concreto su «La clase de griego». ¡¡Gracias por reseñar!!
      Y muchas gracias por tus palabras hacia mis cosillas del blog, Juan. Te deseo unos días buenos, tranquilos y una buena entrada de año nuevo. Saludos:)

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      • Gracias, Olga. Tenía la intuición de que te podía gustar esa parte final con la hermana. Deja una sensación muy diferente de la lectura. Lo de los hombres, no hay uno que se libre, pero casi es un retrato amable al lado del que hace Cho Nam-joo en «Nacida en 1982». Yo también tengo ganas de leer más de Han Kang. Como dices, deja poso.

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      • Ya me has dejado caer otro título y has creado la intriga:) De todas formas, qué pasa con los creadores coreanos, ¿verdad? Es toda una corriente que se va extendiendo. Si te soy sincera, en algún momento me atrajeron los aires del Japón, pero ahora me tienen mas intrigadas los coreanos. Tuve una experiencia en una librería, además, con un coreano que me pedía consejo sobre qué leer en español para aprender más el idioma que me resultó muy curiosa. Bueno, seguimos leyendo. Gracias:)

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      • El de «Nacida en 1982» es más ensayo que novela. Es interesante lo que cuenta sobre el machismo imperante hasta hace bien poco en Corea. Literariamente ya es otro cantar. Yo también llevo una racha curiosa con los autores de allí. Me dejas con la duda de qué libro recomendaste al coreano 😆

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      • Pues me diste la idea para contarla ya para cuando regrese de mi retiro espiritual navideño😄Tampoco es nada del otro mundo; una mera anécdota. Era un pobre hombre que buscaba algo que leer para practicar español y yo le recomendé títulos para lectores de trece años (por experiencia de mis clases de inglés creo que eso funciona). No se le daba mal hablar español y me dijo que en su país él no leía nada. Ya contaré más (poco más). No supe qué lectura ofrecerle y se lo endiñé a la dependienta de la tienda. ¡Nos vemos a la vuelta del año, Juan, y seguimos contando!

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  4. Las ilustraciones o dibujos son una maravilla. Por un momento he pensado en «recogiendo los días» por eso del fin de año y de ese fin del libro que has escrito en otro comentario. En todo caso, «recogiendo la ropa», acompañado de tus reflexiones, me ha gustado mucho. Saludos.

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    • Muchas gracias, Sabius:) La verdad es que se presta a interpretaciones. Me refiero a lo de «recogiendo» y sobre todo tan cerquita del fin de año que estaba. Yo misma lo tendría en mente cuando lo decía, de forma inconsciente. Es inevitable, ¿verdad? Gracias por pasarte y comentar:)

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