En mis dibujos, llamo «bordes suavizados» a esas líneas con las que delimito los contornos de las formas y hago las separaciones de espacios evitando, en lo posible, los ángulos rectos o abruptos.
En alguna parte de la red, de pronto descubrí que a algo parecido a lo que hago, en cuanto a los contornos sin ángulos pronunciados, lo llaman dibujo neurográfico. El descubrimiento del dibujo neurográfico me dio algunas claves para observar lo que yo misma estaba realizando; también me explicó en cierto modo la sensación que me producía.
Comencé a hacer esos dibujos de los que hablo allá por el mes de noviembre de 2024 y ya luego he seguido haciéndolos esporádicamente. El primero de todos fue este:

En este caso de arriba los bordes aún no están pronunciadamente suavizados. En todo caso solo quise resaltar los contornos para demarcar las formas, los espacios. Cuando lo hice, sentí una sacudida en mi forma de abordar los dibujos. En lugar de ver el fondo, veía las formas, veía que no tenía prisa por hacer. La elección del color en cada espacio y los contornos me hacían sentir cómoda. Era algo artesanal más que otra cosa.
Creo que el siguiente dibujo fue este:

Lo interesante de estos dibujos es que tampoco tenía una idea preconcebida. Iban apareciendo. Y lo interesante también es que había una serie de cosas que estaba incorporando en el proceso en sí. Desaparecieron las acuarelas, el gouache, el acrílico y entraron en escena las tintas. También incorporé una forma de hacer: primero dibujaba con lápiz —cosa que suelo hacer, salvo que sean improvisaciones— lo que se me ocurriera sobre la marcha, sin una idea preconcebida, y luego creaba el contorno con negro. Eso me daba la posibilidad de ver compartimentos en la superficie. Como un rompecabezas. Después iba eligiendo los colores.
En este proceso, los materiales estaban mutando. Ahora eran tintas de colores indelebles y algún rotulador de punta de pincel negro o blanco. Con el tiempo han aparecido más materiales que, en un momento dado, fueron multitud y me hizo sentir dispersa, pero finalmente he ido afinando, llegando a quedarme solo con lo que me va siendo necesario.
Al margen de lo que descubriera por mí misma y a través de aquellos que practican el dibujo neurográfico, creo que existe en el fondo —y alguna vez he compartido la idea en este blog— una fascinación por las formas que veo en las vidrieras. Me gustan las vidrieras, está claro, pero más me gusta sentir que una serie de piezas pueden unirse para crear una forma más grande que ellas mismas. Y tampoco tienen que tener la coherencia que vemos en la realidad, sino que puede ser susceptible de transformar esa realidad. Otro aspecto que me gusta de las vidrieras es esa coherencia en el color, esa forma de utilizar el color por bloques, sin gradación. La superficie, ya de por sí transparente o traslúcida, es la que genera la gradación gracias a la luz que la atraviesa. O bien los bordes interiores de los contornos crean un resalte añadido, una especie de sombra que recorre el contorno por dentro, también debido a la luz.
Sea como sea, unas ideas u otras fueron asomando en los dibujos que iba haciendo. En el siguiente avancé un poco más en esta dirección. Hice, además, una variación: incorporé el color dorado para los contornos. Ahí donde pensaba que podría añadir el reflejo de la luz, trazaba el contorno con dorado.

Las herramientas seguían siendo tintas de color indeleble aplicadas con pincel para los bloques de color. La sombra interior de los contornos en las formas serían un tono más oscuro de las propias tintas, o bien ya tiraba de un tipo de rotulador de tinta al agua con punta de pincel, igualmente, de un tono más oscuro.
Es posible que lo de tomar la inspiración en las vidrieras, o que haya podido apoyarme en las ideas del dibujo neurográfico, apenas llegue a percibirse en estos dibujos, pero eso ya es tema de cada cuál, pues entra dentro de la intuición y de la experiencia personal. Quizá se vea un poco más en las imágenes que aparecen en el siguiente enlace Un día igual a los demás o en el dibujo de abajo, que llegó un mes más tarde que los anteriores:

En este caso introduje los colores metálicos acrílicos que por aquel entonces todavía me quedaban. En este punto también empecé a emplear más el rotulador de tinta al agua para cubrir color en lugar de tinta de color.
Como nota aparte, diré que me encanta dividir el cielo o la tierra en formas imposibles con esta —voy a llamarla ya— «tecnica de bordes suavizados».
Los dibujos de abajo los hice el pasado 17 de enero (2026) y van en la línea de lo que acabo de contar. Sin embargo, pasado algún tiempo desde entonces, la dinámica, en cuanto a cómo los hago y con qué materiales los hago, ha variado un poco. En estos no uso tinta aplicado con un pincel para cubrir los bloques de color, sino rotuladores de tinta al agua. Las sombras del interior del contorno están repasadas con un rotulador de un tono más oscuro y de unas características un pelín diferentes. En cuanto a los contornos sigo usando el mismo rotulador, que a veces es un acrílico negro o dorado, otras es un fineliner calibrado, otras el rotulador de tinta china recargable con punta de pincel que mencionaba en una entrada anterior.


En esta entrada quería empezar a hablar de este tipo de dibujos con contornos resaltados y suavizados, por lo que he dejado de lado hablar en detalle sobre los materiales e instrumentos que utilizo, lo cual resulta un poco confuso pues menciono cosas que se parecen: rotulador con punta de pincel, rotulador de tinta china recargable, tintas de color indeleble, etc. Pero creo que para hacer esto último es necesario ir por partes, principalmente, para no liarme yo misma y para ser más concreta. Espero tener la ocasión de ir desarrollando poco a poco estas cosas y otras a lo largo de próximas publicaciones.
Qué preciosidad de dibujos, Olga. No conocía lo del dibujo neurográfico. Me encanta este efecto de vidriera con el que juegas. Tus explicaciones ayudan a entender las formas representadas sin que por ello pierdan su magia. Saludos 🙂
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