Ginkgo y mundos paralelos

Me dispongo a prepararme el té de turno y en la etiqueta que cuelga de la bolsita me dice: «No importa lo lento que vayas, siempre y cuando no te detengas.»

Pequeñas sabidurías comerciales de las que alguna vez se puede tomar nota. ¿Quién lo dijo, quién lo dice, ni idea? En realidad es de cajón entenderlo. Sin embargo, eso no lo ves hasta que pasa mucho tiempo y te detienes, o incluso quizá no detengas nunca a verlo.


La imagen de abajo es una réplica y variación, nuevamente, de una imagen que encontré por la red.

Acerca del ginkgo biloba se sabe que fue la única especie de árbol superviviente tras la bomba atómica en Hiroshima. No solo fue superviviente, sino que también se sabe que (según la Wikipedia): «es la única especie no extinta de la clase Ginkgopsida, siendo un ejemplo de relicto o fósil viviente, debido a su presencia en el registro fósil desde hace 290 millones de años.» Es símbolo de la dualidad, del yin y del yang, de vida, de resiliencia. Hay muchas cosas anotadas por la red acerca de este árbol que es una conífera pero de hoja caduca. Que amarillea de forma intensa en otoño y después se deshoja, sobre todo, por el mes de noviembre.


Este es mi relato hoy:

Hojas de ginkgo, ¡qué pocas quedan! ¿Llegarán a renacer? ¿Serán verdes como aquellas que murieron y cayeron en otoño? ¡Qué insensatez esperar que todo renazca después de destruir las cosas buenas!

Mundos paralelos en los que las personas claman por la belleza, los que claman por las bondades, los que claman por el alimento, las que claman por la justicia, pero también las que se encargan de que todo lo anterior sea poco más que un suspiro. Pisando la tierra y la humanidad como si pisaran hojas de otoño muertas en el suelo, mojadas y remojadas por la lluvia. Estas últimas personas, las que cortan el aliento de la esperanza y la convierten en poco más que un suspiro, dirán: «No importa, volverán a nacer otras, y si no, me plantaré mi propio jardín privado para crearlas de forma artificial. Las más hermosas del mundo, las nunca vistas por el ojo humano; fumigadas y protegidas de la inoportuna presencia de los animales. Esas son las que serán mías. Y solo yo sabré que existen. Solo yo podré tenerlas. Ya ni siquiera me importa admirarlas. Me importa que las tengo.»

Cuidado, llegará un día en que las ramas de tu bello jardín cobren vida y te ahoguen mientras eches la siesta del estío. Vendrán los animales de todos los tamaños y especies a acosarte en tus sueños. Toda esperanza de existencia humana será un espejismo.

¿Mundos paralelos y todos en una misma dimensión de espacio y tiempo? ¡Qué cosa más curiosa!

6 comentarios en “Ginkgo y mundos paralelos

  1. No conocía el ginkgo biloba, me encanta el dibujo que has hecho inspirándote en esta planta tan esconocida para mi. Hay que seguir el consejo de la bolsita que cuelga, y no, no debemos detenernos, tenemos que seguir adelante cada uno con nuestros pasos en flor. Y si todos estamos plantados aquí, allí, donde estamos cada uno, es porque nuestra existencia también es una planta en flor… Me ha encantado reflexionar sobre esta supervivencia de el ginkgo biloba. Gracias, Olga. Sin duda sobreviviremos a pesar de todo. Un abrazo fuerte.

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